Leonardo Smith: Joder... La amiga de Karol tiene toda la razón, no debí tratarla así y me siento tan enojado conmigo mismo. Porque es que sí, aunque me duela admitirlo, sé que está en lo correcto. ¿Pero a dónde se habrá ido?
Sí, también sé que no es asunto mío, pero escuché al director regañarle cuando llegó y no creo que sea de esas chicas que faltan al trabajo constantemente.
Frustrado ya de todo esto, sigo caminando buscándola por todo el lugar, hasta que siento cómo unas manos chocan en mi espalda en forma de saludo.
Volteo un poco sobresaltado y veo como Nathan sonríe, cree que me he asustado.
-Bro, ¿En qué andas?
-No hermano, en que andas tú, ¿Qué tienes?...¿A quién buscas?
-¿Es muy obvio? - Pregunto con una mueca.
-Sí, estás algo pálido hermano.
-Estoy buscando a Karol. - Digo en un suspiro - ¿La haz visto por aquí?
-Sí, la vi cuando salió...- Señala la puerta. - Pero se le veía rara, ¿Sabes por qué?
-No. - Miento. - Y gracias, me tengo que ir.
Él me mira poco convencido, pero me da igual. Salgo corriendo hacia la puerta, pero cuando la veo me detengo rápidamente.
La encontré, está de espaldas a mi, pero no está sola. Un chico la agarra por el brazo y le dice algo que la hace sonreír. Y de repente siento como mi corazón da un vuelco, mi respiración se vuelve rápida y aprieto los puños en busca de no perder el control. Él está ahí comiéndosela con los ojos prácticamente y es como si ella ni siquiera se diera cuenta de ello, no puedo creer lo que está haciendo en mí cuerpo en este momento.
Es tan inocente, tan indefensa, como me gustaría sacarla de ahí de un solo movimiento y alejarla de aquel tipo.
Y entonces cuando menos me doy cuenta ya estoy al frente de ella, sujetando su mano con fuerza evitando que se vaya con él, diciéndole con la mirada cosas que simplemente, no puedo decir en voz alta.
Ella me mira y sus ojos se agrandan sorprendida. A continuación, clava sus ojos en nuestras manos que están ya unidas y encajan perfectamente.