Karol Brown:
Casi nos montamos en el auto cuando recuerdo algo.
He olvidado mi cartera, no tengo nada de dinero ahora mismo...
-¡Espera! - Le digo a Sebas, que ya estaba por abrir el auto. - Olvidé mi cartera, no tengo dinero conmigo.
Y entonces es cuando se aproxima a mi, y sonríe de forma divertida.
-Pensé que era algo más grave. No te preocupes, yo pago.
-¿Qué? - Suelto asombrada. - No, ya estas haciendo, en serio demasiado por mi.
Pasa su mano por mí brazo y suspira.-Tranquila, la próxima pagas tú... - Su voz ahora es tranquila - Sólo quiero verte sonreír un rato, ¿Tiene algo, eso de malo?
Una pequeña risa se escapa de mis labios y de pronto éste chico hace, que olvide los problemas que tengo hoy día. Increíble.
-Está bien, vamos...¡Pero la próxima yo pago!- Lo apunto con un dedo.
-Okey - Dice enfatizando la y.
Yo niego con la cabeza y lo sigo hacia el auto, cuando de repente siento como unas manos me detienen rápidamente.
Dejo de caminar y vuelvo la mirada hasta la persona que me ha hecho detener el paso.
Abro los ojos sorprendida y siento como vuelve aquel calor a mi cuerpo; Observo nuestras manos que ya están unidas perfectamente y luego miro sus ojos cafés, tratando de descifrar lo que quiere decirme con ellos.
Aquella simple mirada para otros, pero que para mi significa todo al mismo tiempo.
-No te vayas... - Dice por fin.
Yo paso saliva nerviosa y escucho en silencio lo que me trata de decir...
-Lo siento, no debí atender aquella llamada. - Su voz es suave. - ¿Solo podrías perdonarme?
Y de pronto siento un poco de lástima por él, tal vez no lo hizo apropósito, tal vez malentendí las cosas, tal vez sólo no quise verlo.
-No tengo nada de que perdonarte. - Digo soltando su mano.
Él nota mi enfado y me mira preocupado. Justo lo que no quería. Genial.
-Perdóname si te hice entender otra cosa, yo sólo... - Dice pero le interrumpo.
-No importa. -Digo negando con la cabeza.- Yo entendí perfectamente todo, me fui de allí solo porque pensé que estaba de más en su conversación.
Él me mira algo confundido y decepcionado, para luego asentir con la cabeza.
Noto como intenta decir algo, pero se hace escuchar la voz lejana de Sebas.
-Karol, ¿Estás bien?... - El mismo, se acerca hacia nosotros.
-Estoy perfecta - Digo con una sonrisa forzada. - Discúlpame pero me tengo que ir, no puedo seguir platicando contigo... -Le digo a Leonardo.
Quiero que entienda, que no le tomo importancia. O bueno al menos que se lo crea.
-¿Vamos? - Me pregunta Sebas, acechándole con la mirada.
-Sí, vamos...
-Adiós. - Dice Leonardo mirándome con tal enfado.
-Bye. - Contesto, sonriendo.
Rodeamos el auto y entramos en él, ésta vez con un silencio incómodo.
Observo el cristal de adelante y siento como Leonardo tiene su mirada fija en mí. No se ha movido y al parecer, no se moverá hasta que el auto arranque. Pero lo ignoraré hasta el cansancio, o hasta que al menos, el auto salga del espacio.