Fiebre

1101 Palabras

Santiago El golpe en la puerta fue seco, impaciente. —Señor… Débora bajó al sótano —informó uno de mis hombres, sin atreverse a mirarme a los ojos. Levanté la vista lentamente, dejando el vaso de whisky sobre la mesa. No necesitaba preguntar más. El sótano no era lugar para nadie, menos para ella. Bajé los escalones con pasos pesados, cada uno más rápido que el anterior. Mi estómago se encogió. Con Débora nunca había límites. Había visto lo que era capaz de hacer. Una vez mandó a golpear hasta dejar ciego a un cocinero por servirle tarde. Y otra… otra mandó a violar a una de mis amantes. Por puro capricho. La puerta de metal se abrió de un empujón. Y entonces la vi. Sofía. Tirada en el suelo de cemento, casi desnuda, la piel bañada en sudor, el rostro pálido, desmayada o inconscien

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR