Se me saltaron las lágrimas de felicidad, aún estaba conmigo. ―¿Qué pasó? ¿Por qué estás aquí? ―pregunté riendo nerviosa. ―No podía irme sin verte dormir una última noche antes de nuestro reencuentro. Me desarmó por completo, era tan especial que casi no lo podía creer, su amor y devoción me dejaban tocando el cielo, con detalles como ese, que se quedara conmigo; como el océano, que me hacía sentir parte de su mundo; mi collar, con el que podíamos comunicarnos; mi anillo… ―Te amo, preciosa, te amo demasiado, no quisiera alejarme de ti, no quisiera tener que irme… ―¿Por qué te vas? ―Tengo cosas que hacer… ―Es por ella, ¿verdad? ―¿Qué dices? ´ ―La mujer que escuché amenazarte en mi sueño. ―Él debía saber lo que yo quise decir, pero se hizo el desentendido. ―Preciosa… ―¿Temes

