CAT Sin darme cuenta, me había terminado mi bebida. «¿En qué momento lo hice?» No lo sabía, tampoco estaba completamente segura de si esta era la segunda, o la tercera. Llevaba un buen rato sentada ahí, en la orilla de la mesa, contemplando a todos bailar y ser felices. Quizá yo debía hacer lo mismo, pero no había ninguna cara conocida y tampoco era tan extrovertida como para acercarme a gente extraña, de la nada. Mi única cara conocida debía estar pasándoselo bomba con la chica que le gustaba. Otro suspiro. Bajé los pies al suelo y dejé la botella vacía sobre la mesa, para mirar la hora en mi teléfono. Eran las diez, aún era muy temprano, pero no me quedaría más tiempo ahí; solo observando. Buscaría algo mejor que hacer. Vamos, que la casa estaba frente a la playa y yo adoraba el mar

