Entramos al hospital por Emergencias y todos se abrieron paso, sino fue por la camilla, creo que habrán sido mis gritos desesperados. Volví a tener un lapsus de inconsciencia porque cuando retorné estaban preparando el quirófano para mi y tratando de idear alguna manera de aplicar la raquídea porque al parecer algo me pasaba en esa zona. Una enfermera se dio cuenta de que estaba consciente y un doctor cubierto totalmente se acercó a mi. -Señora,le pido por favor que se mantenga calmada y callada para que podamos empezar con la cesárea de emergencia. Mis ojos se llenaron de lágrimas. -¿Mi… mi bebé.. Está bien?- me costaba soltar las palabras y su gesto preocupado me indicó que no era así. -Está viva- aseguró y eso me devolvió un poco de calma- pero debemos sacarla ahora mismo. Sólo es

