-Iré por la bebé, cariño- me avisó Malor y le sonreí mientras asentía con el niño entre mis brazos, sabía lo que estaba haciendo y le agradecía tanto que supiese cuándo darme un momento. Lo vi marchar mientras acariciaba el cabello en picos de Marlon. Me puse a su altura de nuevo y miré con preocupación su rostro. Era increíble lo mucho que había cambiado en tan poco tiempo. Parecía otro niño, aún tenía a su padre, tras las rejas, eso sí, pero seguía siendo el único m*****o de su familia con vida y en algún punto, cuando sus heridas emocionales sanaran y su cabeza madurara un poco él entenderá que en ese momento deberá escuchar y decir unas cuantas cosas a su progenitor, quien seguramente seguiría en la prisión cuando eso pasara. Ojala y no fuese tarde, me dije y le pedí al cielo, porque

