El día de la prueba psicológica llegó. No dormí nada la noche anterior por más que Malor se esmeró en hacerme acabar una y otra vez para que me relajara. Fue de mucha ayuda, más no apartó a mi amigo Insomnio. Desvela y poderosa, me arregle temprano al siguiente día, luego de entrenar por media hora, me bañe lavando mi cabello y aseando por completo mi cuerpo. Tenía chance aún, empezaría a las nueve y media y eran las siete y doce cuando salí del baño. Malor se ofreció a peinarme, y lo dejé hacerlo. Mala elección, no me di cuenta de que los niños ya se habían marchado al igual que Alondra y que Nía no llegaría sino hasta las ocho y media. Así que Malor, calculador como siempre, me hizo el amor según “Para la buena suerte”pero entendí cuando dejó cardenales ligeros en mi cuello, que era más

