Lucille terminó el desayuno mucho antes que todos los demás en aquella larga mesa de la terraza que se había vuelto el punto central de las reuniones familiares, como siempre llevo lo que ensucio adentro y busco lavarlo sin que Madeleine la descubriera, la mujer se enojaba porque Lucille la mayor parte del tiempo la dejaba sin quehaceres y ese era su trabajo, limpiar todo en aquella casa; estaba tan de malas que apenas toco la esponja fue rociada con el atomizador que la mujer usaba para los gatos cuando andaban de mañosos y tuvo que salir de la casa entre risitas divertidas jurando que durante el almuerzo volvería a hacer lo mismo, Kuma que ya se había hecho un horario con su nueva dueña se levantó del piso moviendo su colita contento porque sabía a donde iban a ir esa mañana donde ella l

