Al salir de la oficina Lucille respiro profundo y aprovecho el trayecto del pasillo para calmar su respiración, no esperaba que su hermana los pillara en medio de su interacción íntima con Daniel, era una niña, pero no una tonta y sabía que iba a tener que hablar con ella, aunque tendría que ser muy discreta porque no quería que se regara el cuento o tendría a sus padres pegados a ella como moscas intentando alejarla del hombre como si ella no supiera qué hacer, al llegar al pasillo vio a su hermana Ninette con los brazos cruzados y los ojos cristalizados seguramente porque William la había regañado, pasó de largo yendo directo al comedor que era donde estaban sus padres reunidos. — ¿Es verdad lo que me dice tu padre? — preguntó Amanda. — No sé qué te ha dicho. — lo vio de reojo. — Sobr

