Consiguieron llegar mucho antes de que la tienda de zapatos cerrará, faltaban unos veinte minutos para que eso pasara, pero las dependientas de la tienda los recibieron con una gran sonrisa y una amabilidad que llegó a abrumar un poco a Lucille, en Atlanta no eran tan amables, pero dejando aquello aun lado, amablemente les explico que había visto una bota en la vitrina y las quería comprar, le tocó describirla porque ya no estaba en exhibición, la pendiente que la atendió la llevó a una estantería donde tenían todos los modelos de botas y Lucille casi salta de la emoción al encontrarlas, pidió una talla ocho y se sentó al lado de Daniel para esperar a que se la llevaran. — Tienen sombreros. — dijo el hombre señalando otra estantería. — Eso estaba viendo, me gusta el marrón con la cinta b

