Terminaron hablando de cómo fue el proceso de sanación para Daniel, aunque el hombre no le quiso confesar de que todavía le tenía cierto resentimiento a las mujeres y desconfiaba de ellas, tampoco le confesó que prefería jugar con ellas antes de que las cosas fueran al revés y es que eso muy posiblemente la hubiera alejado kilómetros de él, pero Daniel se sentía pleno en su compañía, le estaba comenzando a tomar el gusto al olor de su perfume, su tono de voz era algo que lo hacía sonreír por las mañanas que lo escuchaba aunque fuesen susurros peleando con Kuma, su sonrisa al volver del trabajo, su figura sentada en las gradas de la casa antes del almuerzo y sus berrinches durante la cena porque Ninette la molestaba con pequeñeces. Daniel observó a Lucille recostarse sobre su abdomen y la

