Las clases terminaron tan puntuales como comenzaron, el profesor Conte se despidió de todos y salió del salón, Lucille guardó su agenda en la pequeña cartera que había llevado, era de un tamaño razonable y pudo guardar en ella los cuadernos, aunque no iba a poder cerrar el cierre pues asomaba un buen pedazo de aquellos cuadernos, los libros iban dentro de una bolsa muy bien sellada, esos no le iban a caber en la cartera ni metiéndolos a la fuerza. Se levantó del asiento y salió con intenciones de ir a las oficinas porque necesitaba la boleta de pagos pues era algo que iba a tener que presentar cada mes como constancia para ella y para la academia, por suerte en esta ocasión la secretaria ya tenía esas boletas y también el folleto con las normas, no le faltaba nada. En la mañana iba tan af

