Mi esposa Carla se levanta muy temprano para estar a primera hora en su nueva oficina que está bastante alejada de nuestra casa. Aunque yo empiezo la jornada más tarde, me levanto con ella y cuando se va al trabajo salgo a correr un rato antes del desayuno. A primera hora solo nos tomamos un café bien cargado, luego ella se va zumbando y yo mas relajado, me voy a hacer un poco de ejercicio. Al volver, una buena ducha, me visto, desayuno tranquilo y me voy a la oficina. Los niños se levantan con mi sobrina Davinia y justo coincidimos en el desayuno los cuatro. Hoy he tenido que acortar el recorrido porque llovía con bastante intensidad. He vuelto empapado y con frio, por lo que la ducha con agua tibia me ha sabido a gloria, me ha devuelto el equilibrio térmico al tiempo que me ha puesto l

