— ¡¿Pero qué coño dices?! – espeto enojado ante la llamada de Nick, respecto a Caterina — ¿es en serio? – gruño mientras salto de la cama para vestirme. — ¿d**k, a dónde vas? – giro para encontrarme con los bellos ojos de Andrea — ¿va todo bien? – niego. — Nick tiene una emergencia, debo ir a ayudarlo – se incorpora mirando la hora en el teléfono, algo que no hice yo. — Son las dos de la mañana ¿se encuentra bien? – respiro profundo. N puedo culparla por querer saber de lo que me preocupa. — ¡Eso espero cariño! – ya vestido y calzado tomo mis llaves, billetera y el teléfono. Le doy un dulce beso al que ella responde con una suave caricia de mi barba incipiente. No puedo evitar derretirme, a pesar de todo lo posesiva que puede ser, es muy cariñosa y delicada en cuant

