Observo el rostro colorado de mi madre y casi se me sale una carcajada. Esta molesta porque no me caso con esta chica que, aunque es muy bonita, es completamente sosa y sin... atractivo. No me malinterpreten, la polvearía unas cuantas veces, claro que sí. ¡Pero no me gusta para que sea mi novia! Me encantan las mujeres con carácter y en esta mierda de sociedad todas las mujeres se someten a sus maridos, las crían como perritos falderos y eso es un asco. — ¡Yo pensé que te gustaba! – la veo haciendo pucheros y me abstengo de rodar los ojos cuidando mi integridad ya que Darla Hudson se encuentra como una leona. — Escúchame linda, no lo tomes personal – suspiro —, en realidad soy una porquería de hmbre y no quiero que gastes tu tiempo conmigo es todo – madre me fulmina con su

