Esto es increíble, me encuentro en la empresa desde hace cinco horas más o menos, son las siete treinta de la mañana y nadie ha llegado aún. Precisamente hoy todo el mundo llega tarde ¿o soy yo quien ha llegado muy temprano? — Buenos días... Sr. Hudson ¿es una sorpresa tenerlo hoy por aquí a esta hora? – saluda el celador que creo ha llegado tarde. — ¡Buenos días Emmet! – toma una bocanada de aire — ¿dónde se encuentran los demás? – pregunto un tanto malhumorado. — ¡Deben estar llegando en este preciso momento! – responde de manera sutil —. Yo me encontraba haciendo mi ronda de la mañana para ubicarme en mi puesto, pero como usted llega a las nueve y la entrada es a las ocho menos diez, pues... – sonríe entre avergonzado y divertido — al parecer ha sido usted quien llegó más te

