Escucho la voz de mi hermano bastante elevada que viene desde mi habitación y decido ir a ver que pasa, me asomo a la puerta y escucho la conversación como cualquier chismoso de barrio. — ¡Tú tienes novia, no me digas que no puedo dejar que me besen! – d**k mese su cabello casi desesperado. — ¡Esa no es la cuestión, ese... ese... niño es un loco! – golpea sus rodillas ¡uy, está enfadado con la Gladiola! — ¿no lo ves? Los tatuajes, las perforaciones ¡Nick tiene razón, es un vicioso! – los ojos de ella se agrandan y entonces estalla como la salvaje y arpía que es ¡me encanta, quiero palomitas! — ¡Ustedes son los locos, son unos pijos de mierda! – mi hermano jadea ofendido — ¡Ah claro, como son ricos de cuna! Se creen que todo aquel que no nacio en una familia pudiente no es digno

