Ignoro deliberadamente el resoplido de la Gladiola cuando me presenté a la belleza que tengo enfrente derrochando elegancia y caballerosidad, lo hago porque está buenísima y porque esa pequeña arpía nos está dando en la cara paseándose con su Vampirito particular ¡Ja! parece un muñeco salido del día de brujas. Pongo los ojos en blanco mentalmente sin dejar de sonreírle a la mujer que tengo completamente derretida y a la que me voy a llevar a la cama en más o menos... dos horas. En ese tiempo porque es lo que pretendo estar aquí, no me siento a gusto y menos sabiendo que Cala y Joel se encuentran deambulando de lo más frescos por ahí después de haber ofendido y golpeado a Caterina, necesito mantener a raya mis ganas de estrujar el cuello de ese cabrón o peor aún meter su cabeza completa en

