Eric regresó al castillo de Licantia con el remedio que nuestra gente tanto necesitaba, fue como un bálsamo a tanto dolor, la preocupación empezaba a disiparse, ya que los médicos trabajaban a marchas forzadas para distribuir la cura de la extraña enfermedad que había propagado la gente de Licandor. Enzo seguía todavía debilitado por la enfermedad, pero poco a poco sus fuerzas empezaban a regresar a su cuerpo, fue hasta una mañana en la que su mente recobró la lucidez que debido a las altas temperaturas de la fiebre le había resultado imposible. Se extrañó de no tenerme a su lado y poco a poco los recuerdos fueron llegando a su memoria. De lo último que se acordaba era de que juntos iríamos a buscar la Lilia nocturna, pero fue cuando empezó a sentirse mal y a partir de ese momento ya no su

