Laurent
Esto no podía ser cierto, era mi cuervo, no era otra mujer, la estaba viendo por mis propios ojos, no era un fantasma ni menos una ilusión. Ese maldito de Romanov algo hizo para engatuzarla y quitármela, pero haré todo cuanto esté de mi parte para traerla de nuevo a mí. Ella es mía y ese imbécil ya la usó todo lo que quiso. Amor ¡JA! ni ellos se lo creen, esos dos no se aman, sus miraditas cómplices no son más que una fachada para hacernos creer que son la pareja perfecta.
—Laurent... ¡Laurent!
—¿Qué pasa? Maldita sea Anne, ¿Qué diablos quieres?
—¿Sabías que Olej se había casado con esa chica que estuvo el día de nuestra boda?
—Por supuesto que no, todos me mentieron y me dijeron que ella había fallecido.
—Y ¿Qué crees que hacen acá? Yo no les creo que sea por negocios, Olej tiene todo en rusia y el Europa oriental, es extraño que venga por los negocios acá, sobre todo porque la insulsa de Marine es quien los regenta.
—Estás bien informada... ¿Por qué sabes tanto?
—Bueno... Este... Yo...
—Ya dilo, mujer. A ¿cuál de tus amantes debo llamar?
—No son mis amantes, son mis amigos del club y deberías hablar con Lenko, por lo que sé Marine se encuentra en Italia y por eso ha sido más fácil entrar los contrabandos.
Mi mujer se había convertido en una mafiosa de tomo y lomo, pero gracias a eso habíamos triplicado nuestras fortunas, la muerte de su padre el año pasado la hizo tocar fondo y estuvo al punto del colapso, pero volver a Dreame le había servido, sabía que tenía varios amantes y uno de ellos era el insulso de Lenko, pero eso no me importaba. Para nada, ella hacía su vida y yo la mía y en cuanto a nuestros hijos lo primero que hice fue un exámen de ADN, no quería un bastardo con mi apellido.
—A propósito, cariño. ¿Qué fue eso del embarazo?
—Jajaja fue una mentira, tonto. Para salvar el momento.Ya sabes que después de Aston mi cuerpo no resistiría otro bebé asi que ligué mis trompas.
—¿Y no tuviste la desencia de avisarme?
—¿Para qué? Mi cuerpo, mi vida, cariño.
—En eso estás equivocada, tú eres mi puta esposa y el único que puede decidir sobre tu cuerpo soy yo.—la agarré de los brazos y la zamarreé, ella no era nadie y había decidido por mí y no lo tenía permitido.
—Ya, para Laurent. Me haces daño.
—Eso es lo de menos, maldita. Tú me perteneces, así que cierra tu boquita que necesito pensar.
Tome la caja de terciopelo n***o y volví a ver la hermosa diadema, diablos, esta mujer me prendía con solo evocarla y ahora tenía un nuevo objetivo, tenerla a mis pies y hacerle la vida imposible a Romanov.
En la mañana me desperté por el incesante sonido del teléfono de la casa, me debí levantar porque nadie lo contestaba.
— ¡Es que la servidumbre no puede hacer nada bien! —bramé molesto, llegué a mi despacho y tomé el teléfono—Scott.
—Jefe, tenemos un serio problema.
—¿Qué pasa, Braulio?
—Llegó el fiscal de distrito con una orden de incautación de todos nuestros archivos y clientes
—¿Qué?
—Lo que le digo, él está aquí y quiere hablar personalmente con usted.
— ¡Mierda! Voy para allá.—No sé ni como me vestí y salí de mi casa, me esperaba mi chofer como siempre y le pedí que se saltara hasta los semáforos, necesitaba saber qué quería el fiscal de distrito conmigo. Era demasiado extraño, mis negocios son "legales", hemos hecho bien el trabajo de cubrir todo, por esto no cabía la posibilidad de que algo estuviera mal. A menos qué...
—Mierda, mierda, mierda, Leo. Ve al banco primero, necesito hablar con mi agente.
Mi chofer hizo una vuelta en U y en menos de cinco minutos estaba en mi banco. Entre como poseso y pedí hablar con mi agente, el cuál al verme palideció.
—Señor Scott...
—¿Qué es lo que pasa?
— Señor, de verdad lo siento mucho, pero hoy nos llegó una orden de la fiscalía bloqueando todas sus cuentas y las de su esposa.
—¿Qué?
—Lo siento señor, pero no puedo darle más información, pues eso es lo que nos informaron. En este momento, cualquier transacción que usted deba hacer deberá verla con la fiscalía pues no podemos mover ningún de sus activos.
—Mierda y el cobro de un cheque por quince millones que hice ayer ¿lo pudieron hacer?
—No pudimos pagarlo, señor y debimos protestarlo.
—¿Estás loco? ¡Ese cheque debe ser pagado! No sé como lo harás pero ese dinero debe salir de mis cuentas sí o sí.
—Señor, eso es imposible ¿No lo entiende?
— ¡Pues no! Si no lo haces haré que te despidan.
—No es mi problema señor, yo cumplo con las reglas y sus cuentas estan bloqueadas y si no viene con una cotraorden del fiscal, haga lo que quiera.
— ¡Quiero hablar con el gerente!— grite, casi en desespero, no podía ser posible, ¿Cómo? Con todos mis contactos y la gente que trabajaba para mí no sabía de esta incautación y del bloqueo de mis cuentas y para peor, ese maldito cheque que debía cubrir.
Necesitaba llegar a la empresa y ver por mis propios ojos qué estaba pasando y más aún, despellejar a ese fiscal de distrito y su "trabajo", requería hacer llamadas, sí. Callum sería el primero, no puedo quedar en vergüenza ante la sociedad, también llamaría a Anna, si, si, ella podía conseguir algo en la red de contactos. Esto no podía estarme pasando, no ahora. Todo estaba a mi favor. Hasta que llegó...
—Maldición, Olej Romanov. Mal nacido desgraciado, hijo de puta, eres tú el que está detrás de esto ¿no? si llego a saber que eres el culpable de todo esto, me las vas a pagar...
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