Consuelo Hay momentos en la maternidad que te superan. Una tarde vi pasar a Tessa, medio nerviosa, con dirección a su habitación, y decidí preparar un té y subirlo con galletas y toda la estética pinky que le gusta. Cerró la puerta dos veces antes de finalmente abrirme. Lo hace y se me queda mirando raro mientras acomodo las cosas sobre la alfombra para tomar el té. Ella sonríe, y yo me quedo en silencio hasta que me sale preguntarle si está bien. —Okay... estoy planeando tener sexo con Pete, pero la verdad no sé qué tengo que hacer aparte de tener condones, tomarme bien la pastilla y estar ahí acostada… ¿qué hago? —No acabas de preguntarme lo que creo que acabas de preguntar… —No, Consuelo, solo… estoy lista, quiero, pero no sé si puedo. —Hay gente más estúpida que tú teniendo sexo —

