Para Vidal no era tan fácil como hablar; a veces, solo a veces, quería romper cosas. Por ejemplo, cuando alguien egoístamente ponía a sus hijas en riesgo porque estaba en un mal matrimonio. Sintió la pena de la mujer y su hija intentando justificar la situación y disculpándose, pero él ya se había imaginado los peores escenarios: ese hombre golpeándolas o, peor aún, haciéndoles daño directamente a sus hijas. Ese tipo de cosas le quitaban la fuerza o la felicidad en general. Su hijo golpeado por un borracho, solo porque no sabía defenderse, le generaba una mezcla de risa y preocupación. Alexander era inteligente, un hombre impresionante, pero no sabía sobrevivir, y ahora lo estaba mandando a vivir al otro lado del mundo… eso perfectamente le quitaba el sueño. Comparado con las últimas loc

