En cuanto a Heather respectaba, esta andaba arrastrando los pies sobre la tierra que pisaba, se encontraba en muy mal estado. Tenía una sed increíble y temía ser devorada por los dichosos caminantes. No tenía fuerzas ni siquiera para describir lo que observaba a su alrededor, no lograba enfocar las cosas importantes, como lo era principalmente el camino, para no tropezar en su intento de huir. El cansancio tampoco se hizo esperar, pues le dolían las piernas por haber recorrido tanto camino detrás no solo del felino, sino de aquel grupo de gente de la que no estaba segura de su existencia después de lo ocurrido, y por supuesto, tampoco del animal al cual había creído ayudar. Si bien, pensaba que podía haber sido a causa de alguna sustancia desprendida por la naturaleza y esparcida por es

