La noche pasó, y con ella, llegaron buenas nuevas. Al parecer, había un revuelo en la aldea dirigida por Odis, esto debido a que según, una nueva cura milagrosa fue encontrada para el virus que estaba atacando a la isla desde hacía poco tiempo. De eso se enteraron Alenka, Derry y Jov cuando desayunaban en los comedores dispuestos en el área central de la aldea. —¿Una cura? Están locos, no pudo haber salido de la nada tan rápido— habló el de aspecto macizo y barba espesa hacia sus dos acompañantes. —No creo que haya salido de la nada, sinceramente— respondió la chica albina, mientras devoraba su avena caliente y una rebanada de pan casero. Ante eso, Jov pareció interesado en la conversación, puesto que casi ningún tema le era lo suficientemente importante como para prestarle atención,

