Capitulo 9

958 Palabras
La mujer estaba vestida con un hermoso saree*, el color azúl del ropaje con encajes dorados resaltaba a la vista de Franchesca. Aquella mujer adornada con broches, narigueras y brazaletes de oro la miraba con dudas. —Esto no es un juego. No tienes idea de lo que dices. —Le aseguro que lo tomaré muy a pecho. —Suspendamos el baile por hoy. Shaila y Rayna síganme —Franchesca es arrastrada por ambas mujeres— Bañenla, su imagen me asusta—ordena. Franchesca es llevada a un cuarto de baño donde otras muchachas la asisten quitándole la suciedad del cuerpo. Al finalizar el baño la llevan a una inmensa habitación llena de pequeños catres y mujeres. —Madama, es muy parecida a la mujer de los letreros. No podemos tenerla aquí. —Informa Rayna, tercera Madama. La Madama gira si cuerpo hacía ella esperando respuesta. —Efectivamente soy yo. Todas las acusaciones en mi contra son falsas. —Por supuesto. Nadie en su sano juicio aceptará ser culpable de los crímenes que te impone el mismo principe heredero —habla Shaila, la segunda al mando. —Todas ustedes tienen un pasado oscuro y siempre les di el beneficio de la duda ¿Que diferencia hay con ella? —Gracias —dice mientras mantiene su cabeza agachada. *** —Alteza real, no hemos encontrado a la princesa consorte por ningún lado... Es como si se la hubiese tragado la tierra. —No puede estar lejos, sigan buscando incluso debajo de las piedras. —Si. Alteza. No podía estar lejos, cómo iba a estar bien ahí afuera, debía encontrarla rápido. Los sentimientos hacia la princesa lo confundían constantemente Quería no creer las pruebas de la supuesta traición pero no tenía otra salida, si quería descartar que aquello era un engaño debía encontrarla y rápido. *** Franchesca ingresó a la enorme habitación tras Rayna. Ahora todo era diferente aquel lugar tenía su propia organización y jerarquía, era una subordinada y no un superior. Los tonos rojos y azules llamaron la atención de la princesa, todo era extraño para ella. Las mujeres en el interior de la habitación posaron su atención en ella. —Sigueme. Franchesca sigue a la elegante joven que se alzaba delante de ella. Avanzaron la habitación llegando hasta una espaciosa oficina. Los ojos de Franchesca estaban sobre Madama Rayna quien buscaba entre las gavetas del escritorio hoja y tinta. —Sientate —ordena la mujer—. La Madama me eligió para entrenarte, llevarás una rutina diferente a las demás chicas durante pocas semanas, en las que tendrás que aprender principios básicos de la danza hindú. Al volver a la habitación las miradas de las mujeres vuelven a caer sobre ella, algunas la miraban con fascinación otras con envidia. —Puedes dormir a mi lado. Hay un lugar desocupado —una muchacha de hermosos ojo negros se acerca con una sonrisa amigable—. Vamos, siéntate. —Gracias —Sonríe con sinceridad. —¿Por qué estabas tan llena de barro? —Tuve un pequeño accidente. —Oh —La mujer se queda pensativa ante sus palabras—. Soy Priyanka—Sigue hablando olvidando su pregunta. —Yo Franchesca. La mujer de la que ahora sabe su nombre, Priyanka, empieza a hablar entusiasmada acerca de los bailes y la música de la que fueron honrados por el mismo rey Taín. —Priyanka, hazte a un lado, dormiré aquí —la mujer recién llegada señala el catre de Franchesca. —Pero Karena nadie duerme aquí, ha estado desocupado por mucho tiempo. Además, aquí va ella —apunta a la princesa. —Dormiré aquí —impone y empuja las mantas que hay sobre el lecho dejando que cayeran al suelo. La princesa recoge las mantas y las arroja con fuerza de nuevo a la cama— Aquí duermo yo —impone con firmeza— La mujer morena y de abundantes cabellos sonríe medianamente y se aleja de ellas para luego volver y arrojar agua fría sobre la manta de Franchesca. Karena sonríe con autosuficiencia mientras se aleja nuevamente dejando a todas las mujeres paralizadas. —¿Eso es todo? —susurra Franchesca. Solo Priyanka alcanzó a escucharla. Esta al ver el enojo de la princesa sostiene su brazo y le da una mirada conciliadora. Haciendo caso omiso Franchesca se suelta de su agarre con brusquedad—. No otra vez. No lo permitiré. Sale de la enorme habitación. Su vista tropieza con una pequeña tinaja con agua y apresuradamente la toma, el dolor en su brazo volvió pero lo aguantó. Entró de nuevo sorprendiendo a sus compañeras de cuarto y con pasos firmes arroja toda la cantidad de agua sobre Karena dejándola no solo empapada de pies a cabezas, también con su orgullo herido y su lecho igual de empapado. Karena mira sus ropas empapadas todavía sin creerlo, nadie se había atrevido a enfrentarla. Ardiendo de furia se levanta y enfrenta a Franchesca. —Te dejaré claro una cosa, nunca vuelvas a enfrentarme porque lo lamentarás, te advierto no lo aceptaré—la mujer intenta darle una bofetada, sin embargo, la princesa sostiene su brazo obligándola a bajarlo. Mantiene el agarre con rudeza, maltratando su tierna piel— No. Te dejaré claro esto yo. Sí intentas hacer algo en mi contra nuevamente iré a tí doblando el daño causado. —¿Quién te crees? Deberías aprender tú lugar aquí. Recuerda esto, nunca te dejaré en paz. Ahora iré con La Madama —No irás a ningún lado. Podrías ir y quejarte, pero ellas solo lo entenderían como una escena de celos y no te prestarán atención. En caso que lo hagan crees que solo me castigarían a mí, yo te arrastraría conmigo y ahí veremos a quién le arrancan los ojos primero —Amenaza— Karena se queda callada en su lugar, dudosa entre hablar o callar. —No eres una amenaza para mí—finaliza Karena. ***** *Saree o sari: vestido tradicional de la india, tela que se enrolla en el cuerpo por la cintura formando una especie de corpiño que además cubre las piernas y la cabeza.
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