EXTRAÑAS SENSACIONES. Evan, como al parecer se llamaba, embestía con gran fuerza en mí, con sus manos agarrando mi trasero y mis piernas envueltas alrededor de su cadera, sus gemidos ahogados en mi oído me excitaban mucho. —Eres tan hermosa, me encantas —susurra en mi oído. Estamos en el baño, y Evan, era uno de mis profesores, no lo hacía con él por placer, era un profesor en práctica y uno de sus hermanos era policía, así que debes en cuando recurría a él por información, como lo fue esta vez. No era muy bueno en el sexo, tenía un físico espectacular, y era guapisimo pero ni su m*****o ni su habilidad s****l, eran su fuerte. Cuando llegan sus últimas embestidas y llega al orgasmo, es para mi un placer, solía terminar rápido pero esta vez le había tomado demasiado tiempo, si tan sol

