ÚLTIMA VOLUNTAD La sangre que corre por mis venas esta caliente, mi cuerpo siente aquella sensación de adrenalina que incita a más. Veo la cabeza del idiota colgando, un charco de sangre a su alrededor y solo puedo pensar en las palabras que Rodrigo me había dicho. No maté precisamente al líder pero sé que esto le va a afectar mucho, siento que casi estamos a mano, aunque probablemente él no sepa lo que Rodrigo era para mí, en fin, el imbécil esta muerto. La diosa se acerca a mí, pone una mano en mi hombro y me susurra: —Lo hiciste bien —dice ella, yo asiento, bajo el arma y la vuelvo a colocar en la funda, me limpio el sudor que se me formo debajo de la nariz. —¿Qué haremos con él? —pregunto, ella sonríe. —Lo iremos a tirar frente a las puertas de los italianos — Me la quedo mirando

