Lo vamos a pasar muy bien No me aguanto más, paso una mano por su cintura y la acerco a mí. —Muero por probar esos labios carnosos —susurro, ella sonríe con malicia, sabe perfectamente el efecto que produce en mí, en los hombres, y yo sé que este tipo de mujeres, seguras de si misma, son peligrosas, pero me resultan tan excitantes. —¿Que esperas?, ¿Que nos maten? — Acerco mi boca a la suya, el solo roce provoca una oleada de sangre hacia mi entrepierna, sus labios son suaves, y cuando lo intensifico, ella no se queda atrás. Parecemos animales hambrientos de placer, quizás lo somos, quizás somos unos animales, y si así es como besa, no me quiero imaginar cómo será en lo demás. Ella pasa sus manos por mi cuello y yo paso las mías por su cintura, estrecha, bajo una mano por su espalda a

