Una escapada. —No puedo creer que tengan una sala de cine —digo junto con Jhony, él asiente sorprendido, Amelia nos mira con una sonrisa. —No podemos ir al cine, así que trajimos el cine aquí —dice, yo asiento, paso mi brazo por sus hombros y comenzamos a caminar hasta las primeras filas, pero ella se detiene como en la cuarta—. No me gusta estar tan cerca de la pantalla, me duele la cabeza —dice, yo asiento. —Muy bien, nos sentamos aquí —digo, ambos tomamos asiento, a mi lado izquierdo esta Jhony. Poco a poco están llegando los demás, solo algunos, ya que esta casa nunca esta sin supervisión, en la siguiente función entrarán los que están afuera. Muy democrático todo. Y muy seguro todo, ya que no podía quedar sin vigilancia. El celular de Amelia vibra, ella lo saca y mira el mensaje

