ES MÁS MALA QUE BUENA. Llevamos a Amelia hasta el sótano, era otro, y estaba completamente equipado para mantener a alguien, Derek me explico que nunca lo usaban, porque Amelia no era de aquellas que torturaban, les disparaba y ya, pero el diablo lo estaba estrenando. ¡Hay diablo, lo que te espera! Cuando bajamos Tattos ya estaba en la puerta, él la abrió para nosotros, cuando entramos, Amelia se soltó de ambos y camino con cuidado hacia él. Estaba sentado en medio del sótano, amarrado de pies y de manos, muy golpeado, con moretones que ya se estaban colocando completamente negros, él levanto la cabeza al abrirse la puerta, Amelia se acerco a él y le saco la venda de los ojos, él la miro, apenas con un ojo, ya que el otro lo tenía hinchado, ella le sonrío. —Hola cariño, ¿me extrañaste

