ELENA Lara dejó el tenedor sobre el plato y me miró con una sonrisa cómplice. — Vamos a salir esta tarde. — Tragué despacio, sintiendo una ligera punzada de incomodidad. No porque no quisiera salir con ella, sino porque sabía que con Bastián no era tan simple. — Tengo que consultarlo con Bastián. — Dije, bajando la mirada a mi plato. — ¿Qué? No, no, no. No tienes que consultar nada con nadie. Vamos a salir y punto. Además, voy contigo. ¿Qué podría pasar? Ni modo que te escapes. — Soltó una risa divertida, como si realmente pensara que aquello no era un problema. Pero para mí lo era. Lara no entendía del todo la dinámica con Bastián. No era solo un novio cualquiera, no era un hombre que simplemente sonreiría y me diría “diviértete”. Sabía que su carácter era territorial, posesivo. Ap

