ELENA El sol brilla con intensidad cuando bajamos del auto frente al centro comercial. Un edificio imponente de cristales relucientes nos recibe, reflejando el ajetreo de la ciudad. Los escaparates exhiben maniquíes vestidos con las últimas tendencias y, al entrar, el aire fresco y el aroma a cuero y perfume caro nos envuelven. Lara y yo caminamos entre tiendas de lujo, deslizándonos por los pasillos de mármol con una confianza natural. Me detengo frente a un vestido de seda en tono champán, paso los dedos por la tela y suspiro. — Prueba todo lo que quieras. — Dice Lara con una sonrisa cómplice. — Hoy es tu día. — Y lo es. Entro en los probadores, cambio de atuendo varias veces y termino comprando más de lo que imaginé. Zapatos, accesorios, perfumes. Lara no se queda atrás, y nuestras

