HADES
Un fresco aroma comienza a inundar el inframundo, Cerbero anda olfateando por todos, se por donde viene ese aroma, es la entrada de mi volcán donde vi a Persephone.
Cerbero olio algo más y salió disparado para allá, solo espero que no sea un pobre mortal con el que se ponga a jugar, voy detrás de el disfrutando de este aroma.
Cerbero esta alerta, se encontró con alguien, no ataca, asomo un poco y es de nuevo ella, ahora hay un árbol de granada frente a la entrada de ahí es donde viene el aroma
-Hola perrito ¿Te perdiste?-
Le acerca una mano para que la olfatee y la reconozca, veo que no le tiene miedo, están pequeña que incluso Cerbero la podría derribar, escucho que gruñe, será mejor que haga algo antes de que pase algo, veo que esta a punto de tocarlo
-¿Qué estas haciendo?-
Al escuchar mi voz Cerbero se sentó y ella se hizo para atrás, chocando con mi cuerpo, puede sentir el calor que irradia, su trasero esta justo donde necesito
-Lo siento no...-
¿Te lastimaste?-
Negó con un movimiento de cabeza
¿Qué Cerbero te comió la lengua?-
Se muerde el labio, como me gustaría profanar su boca
-Me asustaste-
Recorro con mi pulgar el labio que se había mordido, es carnoso, suave y veo que ella disfruta de mi contacto
-¿Que haces cerca de mi volcán otra vez?-
-Hago crecer las flores, soy la Diosa de la primavera-
Sin dejar de verme hace crecer una enredadera con flores de color rojo sangre, toma una flor y la coloca con cuidado en mi toga, el pequeño roce de sus dedos me basto para ponerme duro, ella levanta la cabeza para verme a los ojos y sus hermosos ojos del color de la ambrosia se hicieron oscuros de deseo.
La sigo teniendo sujeta, la pego más a mi, sus pechos firmes están junto a mi pecho, su respiración se acelere, se ruborizado, con una mano la sujeto de la cintura y con la otra acaricio su rostro, ella cierra los ojos y disfruta de cada caricia, vuelvo a rosar sus labios acerco los míos, nuestros labios se rozan
-Tu pusiste ese árbol de granadas frente mi volcán-
Con cada palabra mis labios rozaban los suyos
-Lo puse para que puedas tomar aire fresco y que nadie te moleste-
Así que nadie nos vería
No deja de verme, puede ver en su mirada como me pide que la bese, pero es muy pronto, la tomo de la mano y la guio hacia ese árbol de granadas, la pongo contra el tronco, corto una granada madura y la parta con facilidad
-Toma hace mucho calor-
Le extiendo la mitad de la granada, pero no la toma, su mirada pasa de mis ojos a mi mano, después de unos segundos, toma mi mano con sus manos y la acerca y toma el jugo directo de la granada que mi mano sujeta, sus labios rozan mis dedos.
¿Cómo es que esta joven Diosa me excite tanto?
Unas cuantas gotas se chorrean y caen en su pecho, cuando termina se relame los labios
-Yo también quiero un poco-
Ella toma otra granada y la parte y me la extiende, tiene que levantar por completo sus brazos para que alcance mi boca, tomo sus manos y bebo de la granada que me extendió, veo como las gotas recorren sus brazos, caen en su cuerpo, su pecho, sus piernas.
Le quito la granada de las manos, no deja de verme ni yo a ella, comienzo a sorber las gotas que han caído en sus brazos, ella da un respingo
-Me haces cosquillas-
Sonrió en su piel, avanzo por todo su brazo y me detengo antes de llegar a su cuello, tomo el otro brazo y hago lo mismo, no deja de moverse
-Si no te quedas quieta, te caerá más jugo y tardare más en limpiarte-
Lamí las gotas que cayeron cerca de su cuello, ella recorrió mi cabello con sus dedos, cuando le di un beso en el cuello jalo un poco de mi cabello
-Te dije que te quedaras quieta, tendré que empezar de nuevo-
Le cuesta respirar, me hinco frente a ella y tomo la pierna a la que le cayo el jugo, comienzo a sorber, succionar y recorrer con mi lengua, levanto la vista para verla, se retuerce de deseo, quisiera hacerla mía en este momento, pero iré poco a poco con ella.
Levanto la falda de su vestido, no es tímida, su hermoso sexo brilla de la humedad que a generado
-Espera-
Levanto la vista, para verla a los ojos
-Te falto aquí-
Baja lentamente los tirantes de su vestido y libero sus turgentes pechos, sonrió con malicia
-Te dejare limpia querida-
Paso mi lengua por su pecho, mientras masajeo el otro, ella se retuerce, y por fin la beso, ella gime en mi boca y me abre paso para explorar su boca con mi lengua, la tomo de las caderas y la pongo sobre mi regazo, esta sobre mi erección, yo sigo masajeando sus pechos y ella mueve sus caderas al ritmo de mis manos.
-Bésame-
No tiene que decírmelo dos veces, coloco una mano en su cadera y otra en su nuca, como quisiera penetrarla, pero con este me basta de momento.
Con mi mano guio su cadera, mientras mi boca exige todo de ella.
Ella gime, su cuerpo tiene una leve capa de sudor, todo su placer es mío.
-Colócate de nuevo aquí-
Ella tambaleándose se recarga de nuevo en el árbol
-Solo por ti me arrodillaría-
Levanto la falda de su vestido y su sexo esta mas que mojado, inhalo profundamente su aroma y comienzo a besar sus labios ella da un respingo, tomo una de sus piernas y la coloco en mi hombro para poder tener mas acceso en ella, mi lengua recorre su piel húmeda y rosada
-Hades-
Jala de mi toga, esta a punto de venirse
-Dámelo todo-
Vuelvo a succionar y ella estalla de placer y es todo mío.
Me levanto y me relamo los labios, aun no estoy satisfecho, la toga ya no puede recorrer mi m*****o erecto, Persephone se acerca tambaleándose y poco a poco me quita la toga, dejándome completamente desnudo.
Sus ojos siguen dilatados, su mirada va hacia mi m*****o y luego a mis ojos.
Tomo su mano y la coloco sobre mi m*****o, cierro los ojos al sentir sus tacto
-Así-
Pongo mi mano sobre la suya y empezamos a subir y bajar por mi m*****o, cuando ya tomo ritmo quito mi mano
-No pares-
Ella sigue, estoy a punto de venir cuando para, bajo la mirada y se le queda viendo, de pronto se lo mete a la boca y comienza a chupar y succionar y la ola de placer fue mayor, aun no quiero venirme, esto es demasiado bueno
-Espera-
Nos sentamos en suave césped
-Acércate-
Ella se acerca, sin entender del todo lo que quiero hacer
-Me quiero correr en tus pechos-
Coloco mi m*****o entre sus suaves pechos y ella capto rápidamente lo que tenia que hacer comenzó a subir y bajar, y con su lengua recorría la punta de mi m*****o hasta que me corrí en sus suaves pechos
-Ahora estamos mano-
Se levanta ambos sonreímos, ella se acomoda su vestido, y me extiende mi toga, la tomo de nuevo por la cintura y la beso apasionadamente
-Te veré pronto-
-Dentro de dos noches, me toca escuchar las plegarias de nuestros creyentes-
Asiento, la beso de nuevo y veo como su hermosa silueta se aleja de ese árbol de granadas que acabamos de hacer nuestro.
Regreso al inframundo, necesito idear un plan para hacerla mi reina, esta claro que ella me desea como yo a ella, ya solo espero la respuesta de mis hermanos y lo comenzare a ejecutar mi plan