PHERSEPHONE
Me gusta dar paseos largos y lo más lejos de mi mamá, la quiero, pero es demasiado sobreprotectora, mi madre es Demeter diosa de las cosechas, quedo un poco traumada después de la titanomaquia y del abuso de Zeus, después de eso me escondió de el lo más que pudo, no quería que viviera con el en el Olimpo y los dramas de Hera.
Así que vivimos en el mundo mortal, mi deber es hacer crecer las flores y escuchar las oraciones de nuestros creyentes.
En uno de mis paseos, vi a un hombre alto, corpulento, llevaba un hermoso perro, al verlo algo en mi se activo, su cuerpo me llamaba así que me acerque para poder verlo mejor.
¿Te gusta mi volcán?-
Maldición se dio cuenta de mi presencia
-Es muy grande-
Le dedico una sonrisita, espero que no note que quiero seducirlo
-Si, me gustan grandes-
Veo que recorre mi cuerpo con la vista, de pronto me siento desnuda y desearía estarlo, pero quiero jugar un poco
-¿Y tu eres?-
-Soy Hades, Dios del Inframundo-
Me dedica una mirada de suficiencia, maldición es el hermano de mamá, pero la cosa se a puesto interesante
-Un gusto conocerlo-
Hago una reverencia y me inclino de más para darle un pequeño vistazo a mis pechos
-Bueno ¿Y tu quien eres?-
Escucho como me llama a lo lejos, será mejor que me vaya si nos ve hará un escandalo y me mandara con mi tía Hestia
-Tengo que irme-
Doy la vuelta y salgo corriendo en busca de mi mamá
-Por cierto soy Persephone-
Le grito mientras agito mi mano y salgo en busca de mi mamá, ojala pueda volver a verlo, supongo si vuelvo a ese volcán seguro lo vuelvo a ver
-Hija ¿Dónde estabas?-
-Solo daba un paseo-
Me revisa como si me hubiera pasado algo
-Ven, vino Hestia de visita-
Sonrió, pero no me emociona del todo, Hestia es buena, pero se la pasa hablando que debería ser una Diosa de Virginidad Perpetua, lo peor es que mamá esta de acuerdo, a mi me daba igual, pero ahora que vi a Hades esa opción sin duda no es para mi.
La visita de Hestia para lo mismo, tratar de convencerme de unirme a su grupo, me desconecte de la conversación y deje que mi mente divagara en los posibles encuentros que podríamos tener Hades y yo.
Hestia se despidió y me hizo prometer que pensaría su propuesta, alargaría esa respuesta lo más que pudiera.
-Tengo mucho calor, iré a nadar un rato-
-No vayas sola, dile a Dafne que te acompañe-
Asentí y fui en busca de ella, es una buena amiga, pero también es demasiado fiel a mi mamá y no se si pueda contarle, no me quiero arriesgar a que se entere de nuestro pequeño encuentro, si lo hace estaría obligada a tomar paseos acompañada y yo planeo buscar la manera de tener más encuentros "casuales" con el.
Dafne y yo saltamos en una laguna, el agua es cristalina, nadamos desnudas, como me gustaría nadar así con Hades.
-Vi que vino Hestia de nuevo-
Dafne me saca de mi ensoñación
-Si, sigue insistiendo en me vuelva una virgen perpetua-
Dafne bufo, tampoco le parece buena idea.
Nadamos hasta el atardecer, la verdad es que solo quiero llegar y dormir y así poder evitar escuchar a mi mamá diciendo que es maravillosa idea estar al cuidado de Hestia.
-Ya iba a ir a buscarte-
-El tiempo se fue volando-
-Ven comamos-
Me senté en la mesa y ella sirvió una mezcla de diferentes frutas y hierbas como comida, comí en silencio, termine rápido y me levante
-Me iré a dormir-
-Descansa querida-
Me fui a mi cuarto, me quede pensando hasta tarde en buscar una manera para poder volver a verme con el, esto no sería fácil, pues me vigilan constantemente, lo único que se me ocurre es hacer crecer plantas cerca de los volcanes así cada amanecer podría ir a florecerlas y con suerte algún día lo volvería a ver.
Si, me gusta esa idea mañana me encargare de eso, revivo nuestro encuentro en la mente, es alto, fornido, claramente fuerte y dominante, con manos grandes y fuertes, me imagino sus manos acariciando mi cuerpo, pasando por mis pechos, toco mis pechos imaginando que sus manos son las que me tocan, suelto un leve gemido.
Siento correr una humedad en mi entrepierna, bajo mis manos para sentirla, sigo imaginando que es el y mas mojada me pongo, esto es nuevo, jamás me había sentido así, eh visto muchos hombres, tanto mortales como Dioses, pero ninguno me ah puesto así como Hades.
Tan solo pensarlo me ah puesto así, sigo tocando mis pechos, imaginando que es el, mis pezones se ponen duros, los pellizco y suelto un gemido, la humedad crece, puedo sentir como resbalan mis dedos, como quisiera que fuera el que me tocara en estos momento.
Sigo masajeando mis pechos y una ola de una sensación que no se reconocer me inunda por completo, siento como mi cuerpo se tensa y después se va relajando poco a poco, hasta que me quedo dormida.
Me despierto unos minutos antes del amanecer, y comienzo a florecer las flores en mi camino, en cada uno de mis prados y dejo al final el que ahora es mi favorito, el que esta cerca del volcán.
Florezco las flores hasta llegar a las faldas del volcán, no veo señales de Hades, a las flores les cuesta un poco crecer acá, pero no es imposible para mí así que me dedicaré a hacerlo hasta que mamá venga a buscarme, espero que se de cuenta que fui yo.
Conscientemente hice crecer arboles y hierbas altas, para poder ocultarme de mamá y muy cerca de una abertura del volcán hice crecer un pequeño árbol de granada.
Mi entrepierna y las semillas de la granada serán iguales escurrirán con su tacto, de solo volver a imaginarlo, se me acelera el corazón y vuelvo a mojarme, no puedo esperar para poder volver a verlo.
Escucho un ladrido no muy lejos de acá, que raro, por aquí no hay perros.
No muy lejos de esa abertura, veo a un perro con tres cabezas, es n***o, enorme, claramente daría miedo, el levanta su nariz y al parecer me captado
-Hola perrito ¿Te perdiste?-
Le extiendo la mano, para poder tocarlo, me acerco poco a poco, para que no vaya a reaccionar mal, el perro poco a poco se acerca, me muestra los dientes, pero no me gruñe.
-¿Que estas haciendo?-
Una voz gruesa, me asusta y me hago para atrás, chocando con alguien
-Lo siento, no...-
Giro la cabeza y detrás de mi esta Hades, mi cuerpo esta a unos centímetros del suyo, puedo sentir el calor que irradia su cuerpo, con un brazo me rodea por la cintura y con la otra mano me toma del mentón
-¿Te lastimaste?-
Niego, con un movimiento de la cabeza
-¿Que Cerbero te comió la lengua?-
Me muerdo el labio
-Me asustaste-
Hades recorre el labio que me había mordido con su pulgar, yo cierro los ojos al sentir el contacto de su piel con mis labios y siento algo duro detrás de mi.
Me giro para verlo de frente, Hades sigue sin soltarme
-¿Que estas haciendo cerca de mi volcán otra vez?-
-Hago crecer las flores, eso es lo que hago, soy la diosa de la primavera-
Hago crecer una bonita enredadera y florezco algunas flores, tomo una de color rojo sangre, y se la pongo en su toga, toco ligeramente su pecho, puedo sentir que esta firme
Levanto la cabeza para verlo, porque es realmente es alto, veo como sus ojos que ya eran oscuros, lo están aun más, mi reacción es humedecer mis labios, trago un poco de saliva y estoy segura que algo más esta húmedo.