Ya habían pasado dos días desde la noche vieja, momento en el que Rubén le confesó sus sentimientos a Amanda y que ella le hubiese dicho que sentía lo mismo por él.
Durante el día de año nuevo, Rubén y Amanda salieron a conocer el pueblo. Las tiendas estaban cerradas y la gente estaba en sus casas, ya que hacía mucho frío, pero solo ver las casas en sí mismas ya era un espectáculo para la chilena. En la tarde, volvieron a dar un paseo por el lago y luego salieron a recorrer sin rumbo, admirando el paisaje hermoso que los rodeaba. Amanda estaba más que admirada de todo. Noruega parecía sacada de un libro de fantasía. Pasaron prácticamente cada momento juntos, de la mano, tranquilos y felices.
Pero debían volver a España ya que Amanda comenzaba las clases el cinco de enero y, a pesar de estar pasándola mejor que nunca, no quería perder clases. En eso era muy responsable.
La familia de Rubén los fue a dejar al aeropuerto. Se abrazaron muchas veces, tristes porque su hijo debía volver, pero felices de que por fin estaba de novio con la chica.
—Esto es extraño para mí —dijo ella cuando ya estaban en el avión —allá en Chile las vacaciones de verano son desde diciembre y entramos en marzo. Las vacaciones de invierno son en julio. Pero claro, acá es al revés.
—Desearía que no tuvieras que entrar de nuevo a estudiar para así poder pasar todo el día contigo —contestó Rubén tomándole la mano.
—Como en Noruega —dijo la chica sonriendo.
—Como en Noruega —susurró él acercándose a sus labios y dándole un cálido beso.
Cada vez que se besaban, Amanda sentía lo que se dice mariposas en el estómago, y cada vez que sus labios se separaban, Rubén sonreía.
—Tu familia es muy amena, por un momento pensé que iban a ser más fríos conmigo —admitió Amanda.
—¿De verdad? —preguntó el chico.
Amanda asintió con la cabeza.
—Me alegra haberles caído bien. Ya les tomé mucho cariño, sobre todo a tu hermana, aunque no entendiera nada de lo que decía —rió la chica.
—Es una monada.
A pesar de haber vivido algunos años allí e ir a visitarlo todos los años, los días en Noruega habían sido como un sueño para Rubén, como un hermoso paréntesis en su vida ya que estaba con la chica que más quería después de su familia. Y ella lo quería también. Era todo perfecto y no quería desaprovechar ni uno de los segundos que pasaba con Amanda, ya que pronto llegarían a Madrid y deberían volver al mundo real.
Al llegar al aeropuerto de Madrid ya era de noche, y al otro día Amanda tenía clases temprano, así que tomaron un taxi que dejó a la chica en su departamento y siguió con Rubén hasta el suyo.
Cuando Amanda estaba abriendo la puerta, le llegó un mensaje de Rubius que decía "Ya te extraño, bonita :(". Ella entró, dejó las maletas y contestó "Yo también... el viernes en la tarde juntémonos :D", casi al instante le llegó la respuesta "Ya quiero que sea viernes". Recién era martes.
Las clases comenzaron y Amanda solo tenía tiempo para estudiar, reportear, hacer entrevistas y llegar tarde a casa para dormir. El jueves, Mangel le escribió por f*******: invitándola a su casa para pasar el rato el viernes en la tarde. La chica le escribió a Rubén para que fueran y él aceptó. También irían Alexby, Eva y Cheeto.
Se juntarían con sus amigos por primera vez ese año, y Amanda aún no le había dicho a nadie, ni siquiera a Eva, que salía con Rubén, y él tampoco lo había comentado. Sería una gran sorpresa para todos. O tal vez no.