Rubén acariciaba el cabello de su novia, mientras ella daba largos suspiros para calmar su llanto. Aún se abrazaban de pie, cerca de la puerta. -Lo siento, guapo. Por llorar y eso -dijo Amanda secándose los ojos con el dorso de la mano luego de algunos minutos. -Deja de pedirme perdón, guapa. A demás, me alegra que confíes en mí para contarme... bueno, esto que me dijiste. Imagino que debió ser muy difícil para ti. Amanda asintió con la cabeza. -Esa estupidez de mi pasado. Fui tan estúpida, Rubius. Y bueno, no voy a cometer el mismo error dos veces. -No fuiste estúpida, Amanda. No es tu culpa que ese mal nacido haya abusado de ti. -Lo sé, lo sé... pero aún así... -Pero sabes que yo no te haría daño, ¿verdad? Amanda miró los ojos claros de Rubén. Sí, ella sabía que él no le haría da

