La música retumba en mis oídos, mis ojos cerrados disfrutando de esta, no siento parte de mi cuerpo y cuando lo hago siento un cosquilleo en este, me encuentro bailando en medio de toda la gente de aquel bar, mis amigos se encuentran por todas partes, algunos en nuestro pub, otros en la pista pero no conmigo, y otros probablemente follando en algún lugar. –Preciosa –la voz de Jesse en mi oído eriza mi cuerpo. Sus manos suben y bajan por todo mi cuerpo acariciándolo mientras sigo moviendo mis caderas al ritmo de la música. –Creo que ya deberíamos irnos –vuelve a hablarme. –Pero es muy temprano –reprocho. –No lo es. –¿Qué hora es? –me giro para quedar de frente a él. –Tres treinta y nueve de la mañana –me habla mostrándome la pantalla de su móvil. La cual no puedo ver a causa de lo e

