Ir caminando por Miará con una naturaleza tan impresiónate de pasar al ser, montañas gigantescas cubiertas de musgo verde, al ser un clima algo nublado, pero con una combinación de calor. Emma se había quitado su suéter llevándolo amarrado por su cintura, mientras continuaban caminando pasando a lo largo y ancho del territorio. —Deben los vampiros usar mucho este tipo de montañas en sus campamentos, para el uso del deporte de montaña que deben dominar muy bien. —dice Emma al ver avanzado mucho, desde que dejaron atrás el árbol en el que habían venido, decide mejor estar hablando para ya no pensar más en el libro que Gelga le había regalado, y que se encontraba guardado en la mochila de Alejandro, y a pensar en la profecía de las trillizas, algo que la confundió, nunca había leído sobre es

