No pasó mucho tiempo antes de que Tom encontrara su camino al salón real que ya estaba lleno de realeza de todos los rincones de la tierra, todos esperando mientras el príncipe se cambiaba a una nueva túnica. —Bueno, ¿dónde está?— Se quejó un príncipe joven vestido con batas azules. —¡No me harán esperar así! — Dijo en voz alta, ganando varios movimientos de cabeza y murmullos por todo el pasillo. —En ese caso puede irse ya - la persona que se case conmigo va a tener que soportar tales esperas a menudo— Príncipe Bill anunció su entrada en voz alta. —¡Qué impertinencia!— Dijo el príncipe indignado, mientras que William se sentaba en el trono junto a sus madres, riendo. —¡Una broma! Por supuesto! —Reina Arabella rió, aunque Tom no estaba del todo convencido de que el príncipe había esta

