Había pasado por tantas cosas que una hora no fue suficiente para limpiar mi ser con las lágrimas que el dolor causaba. Pero por fortuna, me sentía más liviana y sabiendo que me reuniría con mi hermano, intente mostrarme feliz o por lo menos, calmada. Esteban, me dio el tiempo de todo el recorrido para calmarme y me llevó a un hotel donde antes de quejarme por no haberme llevado a donde se encuentra David, me respondió. — Ve a vestirte, Sofía. Dudo que quieras que tu hermano te vea llena de sangre. Así que, vamos a asearnos. David esta en buenas manos — dice Esteban saliendo del auto. Asiento y entro al hotel, reconociendo que estoy demasiado mal para ver a mi hermano, después de un año sin vernos. Por lo que, nos registramos en el hotel. — ¿Les pasó algo malo? ¿Necesitas que llamen a

