Narra Sofía Dos días después. Estábamos en silencio, nadie sabía que decir para calmar el dolor que sentimos. Tenemos tantas cosas que superar, pero, se ven tan difíciles de lograr. Hoy, regresamos a Rusia con dos ataúdes y miles de heridas. Hoy, regresamos al país donde nos habíamos conocido, siendo tan distintos a aquellos chicos que creían lograr sus sueños. Bajamos del avión y vemos como los ataúdes son llevados a las familias. Mis piernas, pierden fuerzas y siento que la prótesis comienza a fastidiarme más de lo que normalmente me molesta. Nerviosa y culpable por como hemos regresado, me detengo intentando concentrar mi atención en el fastidio en mi pie y no, en lo que vamos a hacer. — ¿Estás bien? — me pregunta Esteban y yo asiento. — ve a acompañar a los chicos. Estaré bien — di

