La nostalgia y la alegría por ser recordada por lo que fui cuando no había experimentado tanto sufrimiento, me invaden por completo. Sonreí a la chica que se había esforzado con mis entrenamientos y me había reconocido aunque ya han pasado años y soy tan distinta. — Dudo que sea tan buena como dices. Pero, gracias. — digo sonriéndole. — Lamento decirle esto, cuando sé que no ha podido seguir su sueño después de aquel accidente. Pero, ¿puede enseñarme? — pregunta la chica sonriéndome a tal punto, de mostrarme sus hoyuelos. — ¿Qué dices? — pregunto sorprendida por su propuesta. — Mi familia esta buscando un entrenador. El anterior, se fue del pueblo al tener una gran oportunidad. Así que, práctico sola, cuando necesito mucha ayuda. Por lo que, me gustaría saber ¿podrías ayudarme? Mi fami

