IV-3

2018 Palabras

A pesar de la envenenada temeridad de su humor, alimentada con odio y con desdén, Razumov se encogió de hombros interiormente. Se protegía así del miedo común, aunque eso no le bastaba para defenderse del disgusto que le producía tener cualquier clase de trato con los revolucionarios. Era una especie de temor supersticioso. Ahora que se encontraba en una posición más segura por su propia insensatez, a costa de Ziemianitch, experimentó la necesidad de una seguridad total, de libertad para mentir abiertamente y de poder para moverse entre los subversivos en silencio, sin preguntas, limitándose a escuchar, impenetrable, como el propio destino de los crímenes y la locura de aquella gente. ¿Contaba ya con esta ventaja? ¿O todavía no? ¿O nunca contaría con ella? —Bueno, Sophia Antonovna —su air

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR