Narra Pablo. —No los ayudaré en nada —dijo él, parecía molesto. —Por mi pueden pudrirse en el infierno, junto a Ciro, pero olvídense de que los ayude, no les diré dónde está el cuerpo de Ciro, y si piensan que está en el cementerio que incrédulos, porque no es así. Daiel intento salir del pentagrama, pero al intentarlo le fue inútil. —¡Tienes que ayudarnos! —gritó Amanda. —¡Daiel, por favor! Eres él único que sabe donde esta el cuerpo de Ciro, y nos puedes salvar, por primera vez en tu puta existencia haz algo bueno y ayúdanos. Daiel comenzó a reír, luego dirigió su mirada hasta mí. —Yo les hubiese ayudado, si Amanda estuviera muerta, pero ahora que veo que sigue viva y esparciendo su odio, que se joda junto a ustedes, jamás te ayudaría, no después de lo que me hiciste, me condenaste

