Narra Pablo. —Está aquí, y nos está observando a todos, así que pase lo que pase, no alejen su dedo —dije mirando hacia donde esa cosa se encontraba. —No jodas, Pablo, yo no creo en estas cosas —mencionó Ronaldo. Mis manos estaban temblando, no puedo creer que todo lo que dijo Amanda es real, esa cosa la quiere asesinar, por eso le corto las manos. —¿Qué quieres de Amanda? —pregunté asustado. Los demás tan solo me observaban confundidos, mientras buscaban alguna presencia sobrenatural aquí, en la casa. —Pablo yo no veo nada —mencionó Felipe, tomando mi mano. —Amor, no hay nadie. —Lo hay, lo estoy viendo —dije asustado. La copa comenzó a moverse, nosotros tan solo nos dejamos guiar, y en unos segundos ya estaba casi una palabra completa. "Liberar" —¿Liberar? —pregunté muy confundi

