Al día siguiente como de costumbre me desperté temprano, aunque confieso que no pude pegar prácticamente el ojo en toda la noche, aún me sentía triste por todo lo que estaba pasando, en especial porque Camilo no creía lo de mi embarazo, pero en fin debía ser fuerte y la vida debía continuar. Al rededor de las nueves de la mañana, fui a la empresa de Camilo, él me había despedido así que tenía que ir por mis cosas y a recibir mi cheque por el tiempo dado de trabajo al banco. —Buenos días Loren— Dije con poco ánimos. —Buenos días Anastasia, ¿Por que llegas hasta ahora? Menos mal que Camilo no ha llegado porque si no estuvieras en problemas— Respondió nerviosa. —No vengo a trabajar, Camilo anoche me echó de aquí, así que solo vine por algunas cosas y por el cheque, ya todo acabó— No pude

