¿QUÉ ES ESTO?

1653 Palabras
—¡Buenos días preciosa!, ¿Dónde estabas? —interroga con voz seductora creyendo que voy a caer rendida a sus pies—. ¿Sabes?, te he extrañado. De verdad me irrita este hombre, no hace más que molestar cada vez que me lo encuentro, pero para no ser grosera y dañar mi día prefiero ser amable. —¡Buen día Axel! —respondo tajante y sin prestarle más atención de la que desea—. Estoy bien, gracias por preguntar. Quiero zafarme lo más pronto posible de este imbécil y es por eso que salgo casi como alma que lleva él diablo. —¡Chao, que estés bien princesa! —grita mientras salgo del edificio sin mirar atrás. Desde que me mude no hace más que fastidiarme, se cree la última Coca-Cola del desierto, con su gran aire de chico irresistible, pero eso conmigo no va. Voy lo más rápido que puedo para llegar antes de las 11:00 de la mañana para hablar con la señora Mirna y saber que es lo que me quiere decir. No puedo dejar de sentir nervios, tal vez me va a despedir o quien sabe que puede ser. Trataré de estar lo más calmada posible. Al llegar a la primera que encuentro es a ella, es por eso que camino en su dirección para saludarla. —¡Buen día señora Mirna! —¡Buen día mi niña!, ¿Cómo estás?—responde con amabilidad como siempre—. Esperame en la oficina, en un rato voy. Asiento con un movimiento de cabeza y caminó por el pasillo hasta llegar a su oficina, me siento en un cómodo sofá que está en la entrada. Su oficina es muy sencilla y cómoda, tiene un aire acondicionado que es una maravilla, provoca quedarse a dormir aquí. Me quedo recostada a tal punto de que me estaba quedando dormida, cuando escuchó que se abre la puerta, me acomodo en el sofá. «Lástima que no pude disfrutar por más tiempo» —¡Bueno cariño vamos directo al grano! —Comenta mientras toma asiento en su cómoda silla de cuero. De solo escucharla se me hace un nudo en la garganta. Miles de pensamientos vienen a mi mente y puedo asegurar que ninguno de ellos es bueno. —Como tú misma te has dado cuenta, el espacio aquí en este local se nos ha hecho pequeño. —señala con un movimiento de su mano—. Cada día son más los clientes que tenemos y muchas veces no damos abasto para poder atenderlos. Así que tomé la decisión de abrir otra cafetería y quiero que seas tú quien se encargue de ella, ¿Qué te parece la oferta? En realidad me he quedado con la boca abierta, nunca imaginé que ella me brindaría esa oportunidad. —Me encanta la idea, pero usted sabe que estoy esperando respuesta de la universidad. —respondo un poco cabizbaja porque no quiero renunciar a mis estudios sin siquiera haber empezado—. Si usted así lo desea, podrá trabajar tiempo completo mientras me dan respuesta ¿le parece?. —Si, estaría perfecto y luego podemos ajustar los horarios.—tiende la mano para sellar el trato. Una vez sellamos el trato, comienzo con mis labores y por primera vez agradezco que el día se encuentre relajado, por ser domingo creo que no ha de haber tanta afluencia de comensales. Estoy muy entretenida atendiendo a una pareja cuando de repente siento una mirada penetrante, eso me causa escalofrío y decido voltear para buscar quien podrá ser, pero no veo a nadie que esté mirándome. Sigo haciendo mi trabajo y así pasa la tarde, como no hubo mucho movimiento, la señora Mirna nos avisa que recojamos y dejemos todo listo, lo primero que hacemos es cerrar la reja de la entrada para que no entre nadie más. La señora Mirna se queda en el establecimiento, pues en la parte de arriba tiene su casa. Ana es mi compañera de trabajo se queda una cuadra antes, nos despedimos y sigo mi camino. No se porque tengo de nuevo esa sensación de ser observada y apresuró el paso, siento miedo porque escuche a unos clientes decir en la cafetería que por los alrededores rondaba un violador. Eso me puso los pelos de punta de solo pensar que ese loco maníaco me consiga y quiera abusar de mí, me siento morir. Me falta poco para llegar a la puerta del edificio y siento pasos detrás de mí, no me atrevo a voltear y camino más rápido. Entre más adelanto mis pasos la persona detrás de mí también lo hace, decido correr y también lo hace. Me apresuró y entró al edificio corriendo, no volteo a los lados para nada y me tropiezo con alguien cayendo al piso, para mi mala suerte con quien tropecé fue con Axel. —¡Hermosa que sorpresa!—se ríe a carcajadas. —¡Idiota!—me levanté arreglando mi ropa. —¿Me estás acosando?—pregunta mientras frunce él ceño. —¡No, para nada!—volteo hacia la entrada del edificio—. Ni que estuvieras tan bueno. —Calma mujer, solo fue un chiste, pero cambiando de tema, ¿Qué sucedió?, venías como alma que lleva el diablo—se escucha preocupado— ven, vamos a tú departamento. «¿Qué demonios quiere hacer en mi apartamento?», lo fulmino con la mirada. —Tranquilízate, no te voy hacer nada que no quieras —suelta una carcajada. Esta vez si funciona el ascensor, así que marcamos él piso 5 que nos lleva hasta mi apartamento, al llegar a la entrada paso yo primero y el viene muy entusiasmado. —¡Un momento!—le cortó el paso colocando mi mano en su pecho—. No tan rápido gusano. —¿Es en serio? ¿Por qué me tratas así? ¿Acabo de salvarte de una estruendosa caída y así me pagas? —¡Cierra la puerta y siéntate donde te pueda ver!—muero de risa pero me contengo . El toma asiento y voy a la cocina a lavar mis manos, agarro dos vasos de la alacena y saco de la nevera una jarra de jugo de naranja, lo que acompaño con unas galletas. Hago un ademán con mi mano para que se acerque al mesón y se siente a comer conmigo mientras le cuento lo que pasó. Así pasamos conversando un largo rato y no era tan patán como yo pensaba, veo el reloj que está en la pared de la cocina y van a ser la 1:00 de la mañana. —¡Gusanito es hora de irte!—le guiño el ojo y sonrió. —¡Que tengas dulces sueños gusanita mía!—me lanza muchos besos al aire antes de irse. Cierra la puerta y le paso seguro, estoy pensando seriamente en colocar una reja para más seguridad, me voy a mi habitación y me despojó del uniforme para darme una ducha. Cuando mi cuerpo hace contacto con el agua caliente, puedo sentir como los músculos se van relajando poco a poco. Salgo del baño y me pongo mi pijama, me recuesto en mi cama y solo puedo pensar en todos los planes que tengo para mi futuro. De repente llega a mi mente la imagen de ese profesor, vaya que es un adonis, tiene todo puesto en su lugar y esos hermosos ojos verdes me matan, como quisiera perderme en ese bosque. Sin darme cuenta no sé en qué momento me quedé dormida. *** Suena mi celular y no conozco el número, me dispongo a atender escuchando lo que me dice la voz al otro lado de la línea. —¡Señorita Owen necesito que abra la puerta, estoy fuera de su departamento! —¡Demonios!¿ quién podrá ser?—me levanté lo más rápido que puedo y me asomo por el ojo mágico que tiene la puerta. No puede ser, es el profesor de la universidad. Abro la puerta y nos quedamos viendo fijamente a los ojos, todo pasó tan rápido que no me di cuenta en que momento terminamos haciendo el amor sobre la alfombra de la sala. Me encanta cada caricia que me da y la forma en que me posee, hace que cada parte de mi cuerpo quiera más y más de él. Mientras entra en mi una y otra vez acaricia con una de sus manos uno de mis pechos para luego dar pequeñas mordidas en mi pezón, siento pasar una corriente por todo mi cuerpo y estoy a punto de llegar al clímax, pero él disminuye sus movimientos para girarme y quedar de espaldas a él, tomándome fuertemente por la cintura entra en mi en un solo movimiento. Sus embestidas son mucho más rápidas y esta vez no puedo aguantar más hasta que ambos explotamos en un gran orgasmo. Estoy tan agotada que todo mi cuerpo tiembla, se recuesta a mi lado y me abraza, nuestras respiraciones están agitadas y nuestros cuerpos sudados. Me recuesto sobre su pecho y él levanta mi rostro para darme un tierno beso en los labios, coloca una de sus manos en mi centro de placer para juguetear un poco y explorar cada una de las sensaciones que puede causar en mi. Siendo que mi cuerpo tiembla nuevamente, este hombre si que sabe encender la llama de mi interior, empieza a darme pequeñas nalgadas que más que dolor siento placer. Se posiciona sobre mi y comienza a darme besos por cada parte de mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna, haciendo que mi espalda se arquee, deseando que entre en mi nuevamente, esta vez no quiero que tenga contemplación y me folle salvajemente. «Que manera de perder la virginidad» Estoy lista para esperar su entrada en mi, cuando suena el celular y es cuando caigo en cuenta que todo ha sido un maldito sueño,demonios...
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