Narra Yara Llegamos a un restaurante donde venden una pizzas muy deliciosas, al bajarnos no puedo contener las ganas de comermelo a besos, desearía que ese amigo no llegue y nos pueda dejar disfrutar de la noche. Entro muy emocionada y no puedo creer lo que estoy viendo> No puedo negar que esto me callo como un balde de agua fría, quisiera que la tierra se abriera y me tragara la felicidad que traía se borró por cometo al ver a ese idiota sonriendo con cara de triunfo. Trato de disimular pero creo que Enzo se da cuenta, quedo petrificada por un instante es como si hubiera visto un fantasma, pero prefería eso a ver a este hombre que es una completa pesadilla. Respiro hondo y llegamos al pie de la mesa en dónde se levanta tan orgulloso como si gano la mejor hazaña, Enzo nos presenta y

