Después de pensarlo mucho, decidí que llevaré a Marcela conmigo, ¿no es linda?, es la más linda serpiente y me retiraré porque no puedo verla comer. – ¿El ratón tiene que estar vivo? – Es la ley de la vida, señora, le hará bien mirar. ¡No lo creo! No te lo comas, no lo mates, no, mátalo y luego comételo, no, no hagas eso. El ratón, quiero abrir la caja y sanar al ratón, ¿qué está mal conmigo?, ¿por qué necesito sanar todo a mi alrededor?, es como si hubiera un lado de mí que grita cuando hay una herida a mi alrededor y yo no corro a sanarla. Apenas puedo soportarlo. – Ya está, se alimenta muy bien, señora, su ropa, ¿por qué no termina de elegir? Sabes que puedo escuchar los huesos del ratón tronando, ¿cierto? De acuerdo, ley de la vida, o se muere el ratón o se muere Marcela, tengo

